Hace más de veinte días que celebramos el solsticio de invierno; sin embargo, en el centro de Toronto, hasta ahora hemos podido experimentar la nieve solo unas pocas veces. Algunos especulan que es efecto del cambio climático; otros dicen que es una cuestión que varía de año en año. Mientras tanto, nos dejamos maravillar por su hermosa apariencia: esa sensación de estar caminando entre nubes, la fuerza de su blancura iluminando la noche helada… ufff, es algo indescriptible.
¿Qué decir cuando tienes la oportunidad de apreciar los copitos de nieve? Ver en esa peculiar partícula la perfección del universo, ya que cada uno es único y, a su vez, al reposar uno sobre otro, se transforman en un todo, en una bella nube terrestre.
En ese punto contemplativo, su majestuosa presencia nos hace preguntarnos: ¿cuál es la ciencia detrás de esto? Pues bien, este extraordinario fenómeno es llamado por la ciencia “nucleación”. En este proceso, una molécula de agua se incorpora alrededor de una mota de polvo o polen, dando vida a un cristal de hielo (copo de nieve). A medida que cae a través de la atmósfera, se le suman moléculas adicionales de agua, lo que hace que el cristal crezca.
Ahora bien, el motivo por el cual su forma varía de uno a otro radica, básicamente, en que durante el proceso mencionado anteriormente, la temperatura, la humedad y la concentración de las moléculas de agua en el aire son únicas. Por tanto, estas condiciones afectan dónde y cómo se unirán dichas moléculas al cristal, y, en consecuencia, su forma final.
Es realmente fascinante, ¿verdad? Y más aún si tomamos este fenómeno natural como un espejo de nuestro propio ser. Tal vez sea un recordatorio para que aceptemos nuestra singularidad, pues son nuestras experiencias personales las que nos hacen quienes somos.
Es posible que, al mirar a nuestro alrededor, creamos que somos un copo de nieve menos bello, pequeño o deformado. Empero, al recordar que somos parte de un todo y que nuestra peculiaridad es perfectamente necesaria para el equilibrio del universo, tal vez podamos adoptar una actitud más fluida. Como los cristales de hielo, dejémonos sumergir en el aquí y el ahora para disfrutar plenamente la vida. Tal vez ahí esté la respuesta.
References:
Hsu, C. (2018, January 16). The Chemistry of Snowflakes, explained. University at Buffalo. https://www.buffalo.edu/news/tipsheets/2018/001.html
Libbrecht, K. (2008). The enigmatic snowflake. Physics World, 21(01), 19–23. doi:10.1088/2058-7058/21/01/28